jueves, 3 de abril de 2025

FUéRASE UNA VEZ


Fuérase un día o dos o diez mil,
que este cuento se hizo sueño,
un sueño pueril
que dejó de ser pequeño,
ese fecundo instante
en que nos miramos
encontrando un eco eterno,
donde la lluvia nos mojó
sentados en aquel banco
buscándonos sin recelo,
un tiempo colmado
donde el silencio arropa
de silencios sin recuerdos,
una noche que nos abrazó
en un rincón alejado
de un amanecer que despertó
con caricias entre las manos,
palabras sin decir
sugiriendo aventuras
que con gestos nos contamos,
y el devenir que volaba
entre las vaporosas nubes
con las alas de los magos.


Hasta que desperté
una fría mañana
de tu presencia huérfano,
y hoy te encuentro
sin llegar a encontrarnos,
en un estante durmiendo
antecediendo a los versos
con los verbos difuminados,
regalando deseos
en la sombra de tu sonrisa
tras las letras que firmaste
sin la voz de tus labios,
donde escribiste un juramento
con el alma por regalo,
fuérase un beso o dos o diez mil,
que olvidar no olvidamos.


Fotografía de Pedro Garcea