miércoles, 23 de septiembre de 2020

LA RAZóN SE HACE AMOR











Tan sólo acomodo palabras
que en principio fueron letras,
para la sed de unos labios
que nunca preguntan
pero siempre me inquietan.
 
Tomo la razón en las manos
y danzo al ritmo de las estrellas,
con vertiginosos trazos
que entre nieblas se yerguen
como versos de mármol
en redoble de cantinelas.
 
Porque el alma me tiembla
con la razón como faro,
volviéndose nerviosa y veleta
cuando el corazón navega
sobre olas de acantilados.
 
Camina entre las nieblas
que la luz le ha dado,
al respirar ecos borrados
hasta que un latido alumbra
la oscuridad que refleja
los ojos que la han mirado.
 
Cada verdad se esconde
tras los embates del enamorado.

 

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