El
aire viste
a
los antiguos recuerdos
con
libros de fuego
y
letras sin tiempo,
de
leyendas que duermen
en
ecos yermos
sobre
una lágrima dulce
caída
de un viejo cuento,
y
el alma, en silencio,
recuerda
la caricia silente
del
tiempo que calla
tras
el raudo paso de los momentos,
como
hojas que caen
de
inviernos lejanos
y
un reloj que de suspiros
la
nieve desgasta,
abrigándonos
las manos
y
dejándonos al albur del viento.


1 comentario:
Uno de tus poemas mas hermosos..no se porqué me han llevado a los primeros tiempos en que empecé a leerte, tan auténtico siempre!
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