Quiero
mostrarle al horizonte,
que
aunque lejano,
está
tan cerca que los susurros se oyen,
que
al bailar con la bruma sedosa
sus
sueños nunca se fueron
mas
allá de la ladera de un monte.
Que
su figura todos la conocen,
y
aunque apartado
todos
la vamos acercando,
con
pasos que se escabulleron
hasta
el límite de un cielo
donde
pasea un alma que sigue dudando.
Quiero
seguir tentándolo
aunque
se muestre distante,
con
el alma del abismo sin un faro,
sin
una orilla, sin un descanso,
sobre
la línea con la sed de lo que falta
borrando las fronteras de
los campos.
Que
se alimente de los trazos,
que
aunque retirados
los
acerque con tinta en las manos,
para
que no se sienta perseguido
acampando
en versos diseminados
y
vibre con poemas en sus labios.
Quiero
que no tiemble de luz
aunque
siga cegado,
que
no le invada el temor a ser cazado,
su
camino hacia un fin que no comienza
está
descrito en poemas y bandos,
puede
seguir en su libertad conquistando
porque
a la distancia solo le contemplamos.


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