Hay
otro dentro de mi
que
me habita sin quererlo,
compartiendo
un cascarón
presentido
siempre sin verlo,
ese
otro que medita sus acontecimientos,
un
invasor que me ignora
haciéndose
propietario
de
lo propio y lo ajeno.
Ese
otro que escucha, sin freno,
las
dudas de mis pensamientos,
la
sombra de mi voz
que
va creciendo en mis adentros,
ese
eco que no responde,
el
impostor entre los velos
que
se esconde de los encuentros.
Amo
de mis embrollos
que
se mecen en las alegrías del loco,
impenitente
melancólico
que
se alimenta de palabras
invocadas
en los versos.
Hay
otro dentro de mi
que
también me quiere
como
yo le quiero.


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