viernes, 3 de abril de 2009

BATIENDO ESPINOS de LEVEDAD










No hay dolor pequeño
cuando mendigamos algún sueño,
como abrir un libro sin palabras
como escribir sin letras unos versos,
desplegado como la espiga al crecer
doblegando la solidez de lo más bello,
escuchando su llegada posarse en la piel.

No existe dolor pequeño
cuando su tacto nos alcanza,
al jugar a perderse en las miradas
al correr tras la lengua de un río hambriento,
abriendo las ventanas de lo infecundo
cerrando las puertas a lo eterno,
encontrando la certeza que al amor le falta.

No es dolor pequeño
cuando la tormenta nos embriaga,
en beberse el océano a bocanadas
en chocar con la niebla ensangrentada,
perdiendo las palabras en el eco del mundo
ganando al tiempo la cara de su palma,
sintiendo un dolor pequeño que no duele casi nada.

No hay pequeño dolor
que dure un instante,
cuando nos duele el alma…



Fotografía de Esther Rivera

5 comentarios:

arena dijo...

es precioso navegante, estos versos "No hay pequeño dolor
que dure un instante,
cuando nos duele el alma…" me han llegado a alma...

BUENAS NOTICIAS dijo...

Yo estoy con Arena, el último verso se clava en el alma que duele.... Un abrazo...

Lhunna dijo...

Nunca el dolor es pequeño
cuando nos toca el alma.
Preciosa.
Besazo

Elwimg dijo...

No hay dolor más irresistible que el dolor del Alma.
Hermosa…
BesoT

Amanteceres dijo...

"Dicen que lo que no mata fuerza te da...".
Pero aun así duele...

Bellisima!!

Un besote tambien para ti.