
En un camino sin palabras
el caminante deja sus huellas
abriendo ecos, entornando puertas,
transitando los océanos de las estrellas
como si jamás encontrara
una dirección que perseguir.
Aún sin luces ni velas,
donde la muerte no llega a existir
con faros negros que la alimentan
sostenidos en reflejos de escaleras,
respiro corazones que se calientan
con los latidos que me hacen vivir.
En palabras sin camino
describiendo una humilde senda,
busco el reposo de las letras
dejando en el papel lo que aprenda
esculpiendo tu imagen,
en el sueño que me hace soñar
con la magia que me da el escribir.








