Ya
sin ti, un silencio a voces,
sin
tu voz, un eco de memoria
con
el recuerdo de tu estela,
que
se ha disipando en el viento,
desprendido
de las manos
con
el dorado de la espiga y el lucero.
Fue
la muerte la que atrajo estas letras,
muerte
en los bosques
y
en los ojos de las nieblas,
donde
mi corazón, desgarrado,
sin
mástiles y sin velas,
anda
con palabras derrotadas
y
un sueño abandonado
en
una isla sin puertas.
Existes
en mis ojos,
persistes
en mi memoria,
y
no será muerte si mi corazón te lleva.
Para un ser humano único, con todo mi amor.

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