Elijo
ser,
el amor que no se escribe
y no hiere la hoja,
el suspiro que no se viste
como una carta cerrada
que se quisiera abrir,
la llave sin puerta
de una hacienda hundida,
ese fuego bajo el agua
con la sed nunca vencida,
esa sed no deseada
en el nombre que se piensa
pero al que nunca se llama.
el amor que no se escribe
y no hiere la hoja,
el suspiro que no se viste
como una carta cerrada
que se quisiera abrir,
la llave sin puerta
de una hacienda hundida,
ese fuego bajo el agua
con la sed nunca vencida,
esa sed no deseada
en el nombre que se piensa
pero al que nunca se llama.
Elijo
ser,
un desierto lleno de mareas
en el que sus olas no se enarbolan,
el silencio ruidoso
donde las sombras gritan sin voz
a los sofocos que se sofocan,
el incendio que no arde
bajo una luz siempre apagada,
un gesto detenido
con la forma de la nada.
un desierto lleno de mareas
en el que sus olas no se enarbolan,
el silencio ruidoso
donde las sombras gritan sin voz
a los sofocos que se sofocan,
el incendio que no arde
bajo una luz siempre apagada,
un gesto detenido
con la forma de la nada.
Elijo
ser,
el amor que vive en la palabra
bajo el tejado de una balada,
con la ley de lo incomprensible
llenando vacías estancias,
y el gesto que acompaña
al compás de mis latidos
que respiran de tu mirada.
el amor que vive en la palabra
bajo el tejado de una balada,
con la ley de lo incomprensible
llenando vacías estancias,
y el gesto que acompaña
al compás de mis latidos
que respiran de tu mirada.
Elijo
ser,
ese viento indomable
que deja libre al alma.
ese viento indomable
que deja libre al alma.
















