Brota de un fuego que no tiene nombre,
y
me escribe en lo que se pierde
tras la libertad de la palabra,
sacando al silencio antiguo de su eterna morada,
que danza con inmóvil luz
bajo un cielo que se hace júbilo
donde conversan las nubes
en el tálamo de la alborada.
tras la libertad de la palabra,
sacando al silencio antiguo de su eterna morada,
que danza con inmóvil luz
bajo un cielo que se hace júbilo
donde conversan las nubes
en el tálamo de la alborada.
Bebe
de mi sombra la luz de lo invisible
y el alma despierta, serena y callada,
con cada latido descifra el misterio
como un río que vuelve a su casa,
sin buscar fuera de la fuente del tiempo
los instantes perdidos en las letras,
pues vive en mi pecho su llama empapada.
y el alma despierta, serena y callada,
con cada latido descifra el misterio
como un río que vuelve a su casa,
sin buscar fuera de la fuente del tiempo
los instantes perdidos en las letras,
pues vive en mi pecho su llama empapada.
Me
miro hacia dentro encontrando el origen
y ese habitante con la vida se alza,
usando la pluma y tejiendo con la tinta
los versos que forman las palabras,
dando los nombres que le faltan
para hacer arder las voces
que cautericen mis llagas.
y ese habitante con la vida se alza,
usando la pluma y tejiendo con la tinta
los versos que forman las palabras,
dando los nombres que le faltan
para hacer arder las voces
que cautericen mis llagas.
Soy
peregrino de un templo sin muros
donde la ausencia florece abrazada.
donde la ausencia florece abrazada.
Fotografía de Gemma















