Siente
un soplo leve
mas
frágil que las alas del viento,
mas
hondo que la raíz del silencio.
Roce
que no hiere ni reclama,
que
atraviesa los días
como
hilo de luz en la penumbra.
La
caricia ciega que se desea,
que
sin peso inclina el mundo,
que
se guarda en los párpados cerrados
y
despierta con la música de los sueños.
Gesto
sin boca,
sin
dueño,
sin
frontera.
Labios
que incendian la memoria
y
que al tocar la piel
la
convierte en inmortal pasajera.
Fotografía de Pedro















