A
los jardineros del alma, gracias doy.
Con tinta sembráis
auroras en la tierra del silencio.
Versos vuestros, faros han
sido en mares de sombra.
Brotan en mi pecho las flores que no
sabía tener,
y al borde del abismo, alas me disteis.
De la
lágrima hacéis diamante,
del susurro, trueno.
Por pintar
el tiempo con palabras eternas,
por incendiar la noche con una
estrofa,
a vosotros, poetas, mi reverencia.
Poesía,
aliento de los dioses,
sin ti, ¿como cantar lo invisible?
Luz
sois.
Y en esa luz, yo os retengo.
Fotografía de Héctor


No hay comentarios:
Publicar un comentario