viernes, 15 de mayo de 2026

LA LUZ QUE NUNCA HABLA


 
Midiendo a la sombra de mi sombra,
descubrí en el eco de la tinta
un frío vacío que sacude el alma,
sentenciado por la gota negra
que riega el jardín de cenizas
con letras dormidas en la página,
hecha de cuerpo sin tenerlo
y atada a la piel del dolor
sobre jirones toscos de fuego
que sueñan volar debajo del agua.

Pude medir su distancia
como pescador de emociones,
escritas con puntadas de la noche
en poemas que la nada guarda,
esculpidos sobre el vacío
de una locura que no escucha nadie,
con el temblor que insulta
en la lengua que el silencio conoce,
sobre la espuma que regala palabras.

Permanece, quieta y sagrada,
donde nacen los monstruos
de la noche que nunca se abre,
confinando esa luz que nunca habla.

Fotografía de Gemma

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