Nada nos pertenece
todo
se nos ha prestado,
el
pasado que se hace pasado
y
un futuro que aún no es de nadie,
ni
la cercanía o la lejanía,
ni
la voz y el gesto,
ni
el mirar o el ver,
ni
el soñar y el pensar,
ni
el andar o el correr,
ni
la mentira y la verdad,
ni
el aliento o el respirar,
ni
el amor y el querer.
Todo
está lleno de nada,
una
nada que nos rellena
hasta
que lo podamos entender.

