Se desmenuza el creer
en el mundo que olvidado ya no nos toca,
sobre espacios alquilados que se esparcen entre sombras
y vacíos cristales que están por hacer,
colmando los silencios de futuros que chocan
semillando el lecho de los sueños
empapándolos de ansias rotas.
Ya no cantan las letras
diseminadas en espacios que no se encuentran,
andando gélidas en las gargantas amargas
deambulando en bocas rojas y abiertas,
caminando a ciegas
de emociones sin retorno
olvidadas sobre tardes muertas.
Amargas soledades
hablando con susurros de esperanzas,
arruinadas por lo lejos que se ve tu cielo
hechas de costras que asfixian y matan,
prisionera del ansia de la vida
donde un espejo nos devuelve la imagen
entre palabras que sangran.
Flácida serenidad
depredada sin ningún filo en sus garras,
nubes hechas de gotas de ausencia
que en nuestros corazones se clavan,
palpitando con el vacío a cuestas
camina el mundo dando vueltas
con la desazón que produce el haber perdido el alma.
en el mundo que olvidado ya no nos toca,
sobre espacios alquilados que se esparcen entre sombras
y vacíos cristales que están por hacer,
colmando los silencios de futuros que chocan
semillando el lecho de los sueños
empapándolos de ansias rotas.
Ya no cantan las letras
diseminadas en espacios que no se encuentran,
andando gélidas en las gargantas amargas
deambulando en bocas rojas y abiertas,
caminando a ciegas
de emociones sin retorno
olvidadas sobre tardes muertas.
Amargas soledades
hablando con susurros de esperanzas,
arruinadas por lo lejos que se ve tu cielo
hechas de costras que asfixian y matan,
prisionera del ansia de la vida
donde un espejo nos devuelve la imagen
entre palabras que sangran.
Flácida serenidad
depredada sin ningún filo en sus garras,
nubes hechas de gotas de ausencia
que en nuestros corazones se clavan,
palpitando con el vacío a cuestas
camina el mundo dando vueltas
con la desazón que produce el haber perdido el alma.







