Siempre
aprovecho
que
la distancia no duerme,
para
seguir a las estrellas
tras
los ecos de un aire prendido,
ecos
que bailan
al
compás de las velas
que
dibujan destinos,
en
un océano que fluye
sin
rastros, sin huellas,
sin
caminos.
Sigo
un mapa encendido
que
brota en la noche
con
deseos felinos,
colgado
de un cielo sólido
ágil,
ligero, fluido,
de
oleaje mudo
que
corta cortinas de niebla
con
las brazadas de la quilla,
de
negro fundido,
donde
se parten las olas
en
un sueño infinito.
Fotografía de Gemma


No hay comentarios:
Publicar un comentario