Sin
siquiera darte cuenta
resbalo
en la pátina de tu sueño,
donde te volviste mi norte imprevisto
navegando en la piel de tu océano
con la brújula temblando en las velas.
donde te volviste mi norte imprevisto
navegando en la piel de tu océano
con la brújula temblando en las velas.
Tu
voz susurrando,
tras el manto insípido de las nieblas
vertiendo el hilo de luz en la ribera
al buscar una isla para el naufragio,
bajo esa lluvia cayendo hacia adentro,
con un fuego que arde pero no quema.
tras el manto insípido de las nieblas
vertiendo el hilo de luz en la ribera
al buscar una isla para el naufragio,
bajo esa lluvia cayendo hacia adentro,
con un fuego que arde pero no quema.
Te
nombro y florece el aire
y mi sombra a tener alas aprende,
para volar a tu lado sin darme cuenta.
y mi sombra a tener alas aprende,
para volar a tu lado sin darme cuenta.


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