No
elegí quererte, tampoco tenerte,
fue la magia y mi corazón al mirarte.
fue la magia y mi corazón al mirarte.
Llegaste
sin aviso, sin razón ni medida
y sembraste en mi alma el temblor de la vida.
y sembraste en mi alma el temblor de la vida.
No
pedí tu risa, ni tus ojos de deseo,
pero ardí en silencio como el sol en su fuego.
pero ardí en silencio como el sol en su fuego.
Fuiste
brisa y tormenta, caricia y castigo,
y aunque no te encuentre siempre estás conmigo.
y aunque no te encuentre siempre estás conmigo.
No
pensé soñarte, pero estás en mis sueños,
como el agua en el río, como Luna en su ceño.
como el agua en el río, como Luna en su ceño.
Fue
tu esencia callada, el roce del viento,
fue mi alma rendida al primer sentimiento.
fue mi alma rendida al primer sentimiento.


1 comentario:
Pero que fantasía mi querido amigo, más me lleva a la primavera que al otoño! Que peligro esa poesía tuya.
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