lunes, 2 de noviembre de 2026

Y TE NOMBRO


Te nombro sin voz
y el nombre se queda vibrando,
aunque el miedo tiemble en la garganta.

Nombrándote te oigo
hablando con la inmortalidad,
en ese instante que arde
por encima del fuego.

Porque amar no es amarrar,
es soltar el temblor,
quedarse cuando la duda quema,
y aún así, elegir la llama.

Fotografía de Pedro Garcea