Un
lucero basta,
su
dudosa luz se queda presa,
presa de un impulso
y le será suficiente,
vivir de las sombras,
las
sombras del Amor.
Un
lucero basta,
al
caer la tarde que esconde al sol,
atrae
la ensoñación
cerrando
los ojos
y
despertando el pensamiento,
para
hacer de todo Amor.
Un
lucero basta,
cayendo
en velos de ceguera,
abriendo
la visión
para
ver acercarse las sombras
entre
los visillos de la piel
a
las sombras del Amor.


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