La creación es intangible
acampando sobre sábanas blancas,
haciéndose cuerpo en las palabras
construyendo soportes de la vida,
es templo que puede derribarse
como la tormenta de la impronta,
que nos impide mirar a otro lado
rodeándose de sus mitades,
es titubear con el vuelo de sus alas
cada una desde su parte girando,
dejando fijado ese cielo mojado
sobre un cristal de gotas amargas,
es el goteo de estar sangrando
esculpiendo de letras los planos,
dibujando un querer acercarse
terminando una a cada lado,
es la huella hecha de ilusión
tan dulce como lágrimas no derramadas,
el surcar una noche sin estrellas
y encontrar la luz de una llama
son las voces que el Rapsoda declama
muertas en los rincones de una página,
porque escribir no es más que hablar
en la lengua de los ríos que manan del alma.
acampando sobre sábanas blancas,
haciéndose cuerpo en las palabras
construyendo soportes de la vida,
es templo que puede derribarse
como la tormenta de la impronta,
que nos impide mirar a otro lado
rodeándose de sus mitades,
es titubear con el vuelo de sus alas
cada una desde su parte girando,
dejando fijado ese cielo mojado
sobre un cristal de gotas amargas,
es el goteo de estar sangrando
esculpiendo de letras los planos,
dibujando un querer acercarse
terminando una a cada lado,
es la huella hecha de ilusión
tan dulce como lágrimas no derramadas,
el surcar una noche sin estrellas
y encontrar la luz de una llama
son las voces que el Rapsoda declama
muertas en los rincones de una página,
porque escribir no es más que hablar
en la lengua de los ríos que manan del alma.
Fotografía de Pedro Garcea









