Tu risa es como el viaje que no acaba,
la
brisa que entre sueños me sostiene,
y
yo, que solo soy un árbol que no tiene
raíces
ya, por ti me siento lava.
Una
rosa nació donde mirabas,
sin
pedir mas que un gesto que la entrene;
mi
corazón, tan terco, se entretiene
en
ver como a tu amor se le desgrana.
No
quiero eternidad, ni cielo claroscuro
solo
el temblor sutil de tu mirada
y
el eco de tu voz dándome amparo.
El
mundo se disuelve entre un susurro
y
aunque el viaje sea largo de alborada,
tu
rosa florece como luz de faro.
Fotografía de Gemma

2 comentarios:
Perdóname no era apropiado para un poema tan hermoso, a veces debo pensar antes de escribir.
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