
Todo
lo que he sido
borra
la luz de mis ojos,
los
fatuos desvaríos
que de
mi han huido
sonríen
entre las líquidas nieblas
diluidos
en el volcán del olvido,
apagados
por un dulce frío
para desaparecer
en paz y sin ruido.
Lo que
aún no he sido
con un
simple adiós se ha ido,
como
las estrellas que pierden el brillo
al robarlas
sus latidos
o las
huellas del camino
que se
escabullen en los charcos,
aquello
que me separó de mi destino
choco
con el muro donde repica mi voz.
Lo que
hubiera podido ser
o hubiera
podido aparentar,
si
hubiera escrutado la esquina de la noche,
si
hubiera sabido escrutar,
si
hubiera escuchado en los silencios,
si
hubiera sabido lo que escuchar,
si
hubiera seguido de las nubes los pasos,
si
hubiera sabido seguir,
si
hubiera subido lo que bajamos
o bajar
lo que subimos,
si
hubiera sabido que subir,
si
hubiera sabido que bajar,
si
hubiera encontrado lo buscado,
si
hubiera sabido lo que buscar,
firmaría
la vida con otro pasado
y no
en las sombras de esta realidad.
Ser lo
que he sido
en un
ahora que amanece,
al buscar
del amor su fuente
derramé
toda la suerte en el vacío
soltando
el alma en ese desafío
para saciar
la sed de la eternidad,
bebiendo
su sangre ardiente
para
alcanzar la única libertad.
Fotografía de Esther Ribera