Desciendo
escalones
con
los labios sellados,
paso
a paso
camino
a tu lado,
huella
a huella
sigo
tu rastro de ocasos
y
bebo tu ausencia
con
un poema apagado.
Inhalo
el aire desolador
de
una boca de fuego
encendida
tras tu alma
que
me ha llamado,
y
me arrojo
al
sendero sin voz
de
gestos regalados,
con
las dormidas ansias
que
pacen soñando
sobre
una rima del pasado.
Salto
y sigo ileso,
caigo
sin palabras
al
envés de un beso
que
despliega sus alas
en
un cielo trastocado,
sobre
esperas sin mañana
tratando
de escuchar
al
que nunca te reclama
las
caricias que no has dado.
Guardo
las voces
en
un arcón robado,
con
palabras sin letras
dormidas
de sombras
y
sin voz en los labios,
quedándome
por escribir
guardado
en un tintero
lo
que de ti sueño
en
un verso callado.